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diumenge, 29 de juliol de 2012

Carta de un profesor de Secundaria a sus alumnos.

[Entrada 183]


Carta de un profesor de Secundaria a sus alumnos.


Esta carta que está escrita en Canadá, me parece totalmente vigente en esta Iberia de Rajoy y sus secuaces:
Queridos estudiantes:

En estos tiempos políticos difíciles estáis experimentando que el ejercicio de la democracia y de su aplicación se realiza más bien con parsimonia y de modo parcial. Habéis descubierto, sin duda, que el bello modelo de los manuales de Secundaria no se corresponde en nada a lo que estáis viviendo en estos momentos. Ante vuestra legítima indignación, descubrís que la mala fe, la corrupción y la mentira de la clase política no os permiten ser ciudadanos romanos ejemplares, entonces gritáis y removéis el centro de la ciudad para que os oigan.

Os dicen que seáis pacíficos, y es un buen consejo. Un muy buen consejo, incluso, porque no dais la talla frente a los robots del SPVM (policía de Montreal) y sus acólitos un poco menos en forma del SQ (policía provincial de Québec). Ellos están entrenados, están armados y, más importantes todavía, mucho más importante, los empuja un fervor profesional a toda prueba que se alimenta así mismo con la seguridad de hacer lo que debe hacerse, de hacer algo legal, de ser defensores inveterados de la ley.

Muchos ejemplos en los últimos años lo prueban, y si la memoria mediática olvida, la mía guarda muy frescos los recuerdos de la Cumbre de las Américas de abril de 2001 en Québec, donde los arrestos ilegales, las irregularidades de todo tipo, el uso (muy) excesivo de la fuerza, el atentado a los derechos fundamentales, el atentado al pudor (¿quién no se acuerda de las duchas de descontaminación en medio de la calle?) y otras escandalosas demostraciones de brutalidad policial eran incontables. Yo tenía entonces 18 años en aquella época, estaba en el cégep (final de la secundaria), estaba en la calle como street medic (voluntario en atención sanitaria durante las protestas) y he comprendido, en el transcurso de esos tres días de enfrentamientos espantosos y surrealistas, que las vías políticas usuales ya no funcionan y que la ley es un algo muy extraño que no obedece al sentido común, sino más bien a quienes están en el poder.

Bestia liberal de dos cabezas

Os dicen que respetéis la ley, que estéis tranquilos, que os manifestéis en silencio después de vuestras clases y al final de la semana, después de haber estudiado y después, muy a menudo, de vuestra jornada de trabajo. Para que vosotros aceptarais esto, tendríais que tener la seguridad de que vuestro gobierno, aquel que os pide que os calméis, esté preparado para escucharos cuando le decís que una de sus decisiones no es posiblemente la mejor. La bestia liberal de dos cabezas se hace la sorda desde hace meses. ¿Por qué escucharles, a esos Jean Charest y Line Beauchamp, si no se toman en serio 200.000 personas en la calle? ¿Por qué los estudiantes, los profesores y los sindicatos deberían respetar la ley al pie de la letra si el gobierno hace lo que se le antoja con la democracia? ¿Por qué obedecer las órdenes de los policías que declaran ilegal a su antojo una manifestación pacífica, simplemente por la mala suerte de encontrarse demasiado cerca del lugar donde el emperador liberal se burla de los estudiantes y desprecia a los ciudadanos (expertos, profesores, personalidades políticas importantes, etc.) que podrían proponer soluciones? ¿Es que nos gustan finalmente las leyes y medidas de guerra? ¿Cómo podemos evitar los desbordamientos de violencia muy anecdóticos de la parte de los estudiantes, mientras que en todo momento los poderes político, policial y judicial ridiculizan los derechos y las libertades de estos? Yo no puedo estar contra la virtud y me gustaría verdaderamente que todo se pasara de buenas maneras como en el jardín de infancia, y que hablemos con las palabras y no con los puños, pero los manifestantes, retomando las palabras de un periodista de la radio de Estado, “no tienen el monopolio de la violencia”. Estamos verdaderamente lejos de este punto. Pedir a los manifestantes, que son a menudo golpeados por nada, ser pacíficos, es como pedir al ratoncito que se esté quieto entre los dientes del león.

Os dicen que pedís demasiado, que no sois realistas. Pero, ¿quién os dice eso, sino los mismos que se han beneficiado de este modelo escolar en su momento y que ahora, necesitan cuidados médicos que representan gastos astronómicos y reciben bonitos programas sociales que ya no estarán cuando nos toque a nosotros? ¿Se atreven a deciros que es el momento de que os sacrifiquéis? ¿Y ellos?, ¿cuándo lo harán? ¿Antes o después de la ruina de la caja de la Seguridad Social? ¿Antes o después de su jubilación a los 65 años porque han nacido antes de 1958? ¿Antes o después de la venta de sus bienes inmobiliarios que, a menudo, han heredado y que hoy valen diez veces más que entonces? Es el colmo de la codicia, en mi opinión, negar a las generaciones siguientes aquello de lo que hemos disfrutado nosotros para poder continuar disfrutándolo hasta el final de los finales.

La manta del bienestar financiero

Os dan de beber reprimendas, consejos, y os tratan como a niños descerebrados. Es a vosotros a quien corresponde tratar a estos arribistas como viejos que se cobijan en la manta de su bienestar financiero y que no quieren en ningún caso que nadie toque su comida blandita o que nadie mueva un mueble; no quieren que nadie mantenga con nuevas ideas sus espíritus seniles. Imbuidos de inmovilismo político e impotentes de codicia, son incapaces de comprender nada. Os dicen cosas bonitas, os dicen cómo hacer, cómo pensar, cómo ser invisibles. Sin embargo, ha llegado el momento de decir algo y lo estáis demostrando de la mejor de las maneras después de dos meses de huelga y a ellos les toca escuchar.

Me vais a permitir, queridos estudiantes, deciros, humildemente, una sola cosa: no paréis de dar vuestra opinión, vuestras ideas; no paréis jamás de ser activos, de estar indignados, de estar vivos: vosotros sois la energía del ahora y del mañana, vosotros sois lo que me motiva a participar en las manifestaciones, a mantener alta mi pancarta, a cantar los lemas y a sostener vuestra causa lo mejor que puedo. Empujadme por la espalda si quiero retroceder a mi casa a beber vino al abrigo de Martineau, Gritadme en las orejas cuando quiera dormir y obligadme a considerar vuestras opiniones. Os veo en la calle, os escucho, os hablo, me manifiesto con vosotros y me siento orgulloso, impresionado y extrañamente confiado en el futuro, porque yo sé que no sois los niños malcriados y egoístas que pintan los medios de comunicación: vosotros lucháis por un mundo mejor, por una sociedad más solidaria y no tenéis que pedir perdón por las molestias. Estáis cumpliendo con vuestro deber de ciudadanos que, por el bien de la sociedad, denuncian lo que creen que es nefasto para esta. No escuchéis a esos idiotas moralistas que se acuestan sobre una inercia política e ideológica lamentable y que penan, cuando lo hacen, votando cada cuatro años.

Es vuestro deber expresaros y también vuestro derecho. Si el gobierno no quiere ni siquiera oíros, hablad más fuerte. No abandonéis la lucha, porque es una gran lucha. Nos vemos en clase, pero más tarde, cuando hayáis ganado.

PHILIPPE RIOUX, Profesor de Literatura en el collège (Bachillerato) Ahuntsic

Un abrazo.

dimarts, 24 de juliol de 2012

ESPAÑA NO DEBE PAGAR LA DEUDA

[Entrada 182]

ESPAÑA NO DEBE PAGAR LA DEUDA


Una reflexión interesante:
JEAN ZIEGLER DICE QUE ESPAÑA NO DEBE PAGAR LA DEUDA.

El vicepresidente de la Comisión de DDHH de la ONU propone "ocupar y nacionalizar la banca"

Jean Ziegler, vicepresidente del consejo consultivo de la Comisión de DDHH de la ONU.(Reuters)

Iván Gil - 23/05/2012 - El Confidencial
“Vivimos en un orden mundial criminal y caníbal, donde las pequeñas oligarquías del capital financiero deciden de forma legal quién va a morir de hambre y quién no. Por tanto, estos especuladores financieros deben ser juzgados y condenados, reeditando una especie de Tribunal de Núremberg”. Con esta aplastante contundencia despacha Jean Ziegler, vicepresidente del Consejo consultivo de Derechos Humanos de la ONU, su particular análisis del actual momento histórico.

La dilatada trayectoria diplomática de este profesor emérito en la Universidad de Ginebra y comprometido analista internacional, que fue relator especial de la ONUpara el Derecho a la Alimentación durante ocho años, impide que le tiemble la voz a la hora de señalar con el dedo inquisidor a los ‘culpables’ de la crisis sistémica. “No puede ser que en un planeta con los recursos agroalimentarios suficientes para alimentar al doble de la población mundial actual, haya casi una quinta parte de sus habitantes sufriendo infraalimentación”. En su último libro Destrucción Masiva. Geopolítica del hambre (Península), que Ziegler presentó ayer en Madrid, pone sobre la mesa una serie de cuestiones molestas de las que otros diplomáticos ni siquiera se atreven a hablar en los pasillos de la ONU. Unas críticas irreverentes que ya ventiló en otros trabajos como El hambre en el mundo,Los nuevos amos del mundo y aquellos que se le resisten, El imperio de la vergüenza o El odio a Occidente. “Hay que multiplicar rápidamente las fisuras en el muro capitalista para derrumbarlo y crear un nuevo orden mundial más justo”.

Su receta para revertir esta situación es, si cabe, tan radical o más que su tesis sobre la generación de las desigualdades: “Ocupar masivamente los bancos, nacionalizarlos y confiscar las arrogantes riquezas robadas por los especuladores financieros”. Una extremista postura que lo lleva incluso a criticar la incapacidad de movimientos de la sociedad civil como el 15M en España u Occupy Wall Street en Estados Unidos. “Reconozco que son símbolos importantes y que han logrado la simpatía de la sociedad, pero todavía son insuficientes para quebrar la actual relación de fuerzas si no desembocan en una huelga general. Hay que darse cuenta de que en el orden mundial reina una violencia estructural que se debe combatir con una contraviolencia basada en la resistencia pacífica”.

La migración de los grandes fondos especulativos a los mercados de materias primas, principalmente de la agroalimentación, la cual creció exponencialmente en el trienio 2005-2008 como explica Ziegler en su último libro, “es el origen de esta crisis genocida porque han disparado el precio de los alimentos básicos”. A pesar de la ‘destrucción masiva’ conceptualizada por Ziegler, el diplomático exhibe su característico optimismo de luchador a contracorriente y asegura que esta situación creará la conciencia social necesaria para “multiplicar rápidamente las fisuras en el muro capitalista, que acabarán derrumbándolo y creando un nuevo orden mundial”.

La insurrección será por el hambre o no será

El primer paso, explica, es darse cuenta de que “los criminales financieros son el enemigo común de los europeos, de los africanos y del resto de la población que sufre de hambre y desempleo en el mundo. Unos oligarcas que monopolizan los beneficios y privatizan los servicios y recursos”. Para Ziegler, esta toma de conciencia será el advenimiento de una nueva forma de solidaridad internacionalentre todos los pueblos, que posteriormente se transformará en un “frente de resistencia intercontinental”. La lucha de clases es absolutamente inevitable porque no se puede mantener el sufrimiento de forma permanente.

Un convencimiento “total”, pero que se transforma en duda cuando se le pregunta por los riesgos y los pilares sobre los que se fundará este alzamiento popular. “Es un misterio, no puedo hablar de la revolución porque se trata de la libertad liberada en las personas y los procesos revolucionarios son imposibles de prevenir porque tienen sus propias leyes y no son conocidas”.

Lo que sí tiene claro Ziegler es que la insurrección, como ha ocurrido en la mayoría de estos procesos a lo largo de la historia, se producirá por el hambre. “La hambruna ya es una realidad en las banlieues parisinas y el pueblo español también está sufriendo la pobreza,como el resto de Europa”. En este contexto, indica, la lucha de clases es “absolutamente inevitable porque las oligarquías capitalistas no serán capaces de reeditar el genocidio americano de los indios, ya que es imposible matar a todo un país como España y hacerle aceptar permanentemente las cadenas”.
“España no debería pagar su deuda porque es delictiva e ilegítima”

Las “cadenas” a las que retóricamente se refiere este diplomático de la ONU estarían impuestas por las políticas económicas de la austeridad, que califica como “absurdas y destructoras”. Los teóricos del neoliberalismo, añade, “nos han hecho creer que hoy en día la austeridad es la única política posible, pero sólo se aplica a la clase trabajadora y nunca a los banqueros. Estas políticas tienen un límite objetivo y no van a resolver los problemas”. Hollande y Obama deben formar una alianza en favor de las políticas económicas del crecimiento

En contraposición a estas recetas neoliberales, Ziegler defiende unas políticas centradas en el crecimiento. Esta es la única esperanza que deposita en los representantes políticos, aunque matiza que de forma “extremadamente leve”. Sus protagonistas no podrían ser otros queFrançois Hollande y Barack Obama. “Ambos deben formar una alianza por el crecimiento basada en la inversión pública, el incremento del salario mínimo, las prestaciones sociales, la búsqueda del pleno empleo y la lucha contra la desindustrialización”.

Para el vicepresidente del consejo consultivo de Derechos Humanos de la ONU estas políticas no son la solución final si no van acompañadas de un despertar de la sociedad civil y, sobre todo, del impago de la deuda. “Los dirigentes españoles deben hacer lo mismo que ha hecho Rafael Correa en Ecuador, es decir, negarse a pagar la deuda, cuya amortización ya es altísima, porque es odiosa e ilegítima. Esto es, se ha creado, en gran parte, por la delincuencia financiera y la corrupción política, sin materializarse en inversiones reales”.

Una perspectiva que lo lleva incluso a cometer el atrevimiento de recomendar a los españoles  que objeten en la declaración de la renta al porcentaje del gasto dedicado a la deuda pública. Una campaña lanzada desde el 15M que califica de “necesaria, inteligente y eficaz”. Todos estos elementos en su conjunto, unidos a la inflación, podrán acabar con las “deudas injustas”.

Refundar la ONU para instaurar un nuevo orden mundial

La Organización de las Naciones Unidas debe tener un papel central en el futuro escenario mundial. Como explica Ziegler, la ONU se fundó con el objetivo principal de defender el interés general de los pueblos y promulgar los principios recogidos en la Carta de los Derechos Humanos. Sin embargo, “los mercenarios han pervertido su papel y destruido su credibilidad moral”. Entre ellos, no duda en señalar al exsecretario general Ban Ki-Moon o al presidente del consejo de selección de los relatores, el hondureño Roberto Flores, “quien apoyó el golpe de Estado en su país en 2009” . Los mercenarios han pervertido el papel de la ONU y destruido su credibilidad moral.

Para Ziegler, la refundación de esta organización pasa por imprimirle “mucha más democracia” eliminando el poder de veto de las naciones integrantes del Consejo de Seguridad, limpiándola de “golpistas” y eliminando las prebendas del FMI y el BM. El neoliberalismo delictivo, concluye el diplomático, debe acabarse ya.

Un abrazo.

diumenge, 1 de juliol de 2012

Vacances 2012 --- Vacaciones 2012

[Entrada 181]

Vacances 2012


Estic de vacances, unes vacances que em mantindran allunyat del ciberespai durant una temporada de la qual ara encara no puc precisar exactament la seva durada, però segur que serà una festa.

Espero que quan torni seguiu aquí. L'única ombra de les meves vacances serà que us trobaré a faltar.

a tots!

Una abraçada.






Vacaciones 2012


Estoy de vacaciones, unas vacaciones que me mantendrán alejado del ciberespacio durante una temporada de la que ahora aún no puedo precisar exactamente su duración, pero seguro que será una fiesta.

Espero que cuando vuelva sigáis aquí. La única sombra de mis vacaciones será que os echaré de menos.

¡Felices vacaciones a todos!

Un abrazo.