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dilluns, 17 de gener de 2011

Infelicitat

[Entrada número 30]

En el llibre La conquesta de la Felicitat en Bertrand parla de la infelicitat y d'un tipus força comú entre adolescents i artistes i pensadors. És el que en diu la infelicitat byroniana (per Lord Byron).

Els que pateixen aquest tipus d'infelicitat se senten orgullosos d'ella i es creuen per sobre de la resta dels feliços i vulgars mortals. Aquesta situació és força comú en els artistes, perquè hi ha la tendència a pensar que les grans obres d'art només neixen del dolor. En els adolescents, en canvi, serveix per donar a la seva existència unes dimensions tràgiques que fan del naixement de l'acne una autèntica història edípica. I jo també hi veig en tots el casos una forta dosi d'egocentrisme.

Literalment la defineix així: "És corrent en el nostre temps, com ho ha estat en molts altres períodes de la història del món, suposar que les persones més cultivades han arribat a la conclusió que res no té importància en aquesta vida. Els qui creuen tal cosa són positivament desgraciats, però estan orgullosos de la seva desgràcia, que atribueixen a la naturalesa de l'univers, i consideren que la seva actitud és l'única raonable per a l'home culte. L'orgull d'infortuni fa que la gent menys complicada sospiti de la seva sinceritat i cregui que qui gaudeix en la seva desgràcia no és desgraciat. Aquesta expressió és massa ingènua; no hi ha dubte que existeix una lleugera compensació en el sentit de superioritat i penetració d'aquests patidors, però no és suficient per compensar la pèrdua de plaers més senzills."

A més de Lord Byron, diu que aquesta visió del món apareix a la Biblia, en concret a l'Eclesiastès, i al llibre The Modern Temper de J. W. Krutch.

La solució que proposa Russell consisteix a deixar-se de tanta bestiesa i en viure la vida: "A tots els homes de talent que van dient que no tenen res a fer en el món jo els diria: En comptes d'esforçar-te en escriure, procura no escriure. Recorre el món, fes-te pirata, el rei de Borneu o treballador a la Rússia Soviètica; porta una vida en la qual ocupi la major part de les energies la satisfacció de les necessitats físiques elementals. No recomano aquest tipus d'acció a tot el món, sinó només als qui pateixen de la malaltia que diagnostica el Sr. Krutch. I crec que després d'alguns anys d'aquesta nova vida, l'exintel·lectual descobrirà que, malgrat els seus esforços, no pot continuar sense escriure, i quan aquest moment arribi, ja no li semblarà fútil el que escrivia."

Una abraçada.

(Vaig publicar la primera versió d'aquest text el 17/3/2009)



Infelicidad


En el libro La conquista de la Felicidad Bertrand Russell Habla de un tipo de infelicidad bastante común entre adolescentes, artistas y pensadores. Es la que él llama la infelicidad byroniana (por Lord Byron).

Los que sufren este tipo de infelicidad se sienten orgullosos de ella y se creen por encima del resto de los felices y vulgares mortales. Esta situación es bastante común en los artistas, porque hay la tendencia a pensar que las grandes obras de arte sólo nacen del dolor. En los adolescentes, en cambio, sirve para dar a su existencia unas dimensiones trágicas que hacen del nacimiento del acné una auténtica historia edípica. Y yo también veo en todos los casos una fuerte dosis de egocentrismo.

Literalmente la define así: "Es corriente en nuestro tiempo, como lo a sido en muchos otros períodos de la historia del mundo, suponer que las personas más cultivadas han llegado a la conclusión de que nada tiene importancia en esta vida. Quienes creen tal son positivamente desgraciados, pero está orgullosos de su desgracia, que atribuyen a la naturaleza del universo, y consideran que su actitud es la única razonable para el hombre culto. El orgullo de infortunio hace que la gente menos complicada sospeche de su sinceridad y crea que quienes gozan en su desgracia no son desgraciados. Esta expresión es demasiado ingenua; no cabe duda de que existe una ligera compensación en el sentido de superioridad y penetración de estos sufridores, pero no es suficiente para compensar la pérdida de placeres más sencillos."

Además de Lord Byron, dice que esta visión del mundo aparece en la Biblia, en concreto en el Eclesiastés, y en el libro The Modern Temper de J. W. Krutch.

La solución que propone Russell consiste en dejarse de tanta tontería y en vivir la vida: "A todos los hombres de talento que andan diciendo que no tienen nada que hacer en el mundo yo les diría: En vez de esforzarte en escribir, procura no escribir. Recorre el mundo, hazte pirata, el rey de Borneo o trabajador en la Rusia Soviética; lleva una vida en la cual ocupe la mayor parte de las energías la satisfacción de las necesidades físicas elementales. No recomiendo esta clase de acción a todo el mundo, sino solamente a quienes sufren de la enfermedad que diagnostica el Sr. Krutch. Y creo que después de algunos años de esta nueva vida, el exintelectual descubrirá que, a pesar de sus esfuerzos, no puede seguir sin escribir, y cuando ese momento llegue, ya no le parecerá fútil lo que escribía."

Un abrazo.

(Publiqué la primera versión de este texto el 17/3/2009)

3 comentaris:

Chiqui ha dit...

Es lo que hoy se denomina "ser bohemio", que no es lo mismo que ser artista :P

robo-javi ha dit...

Realmente sugerente este post, te felicito.
No sabía que ibas a tratar este tema después del de la felicidad.

Pero yo no soy artista, pensador y tampoco adolescente ni puedo permitirme aventuras exóticas aunque sí que las desee. En ese sentido no estoy perdido, supongo. Tampoco me considero un infeliz, ¿se puede no ser feliz y a la vez tampoco sentirse infeliz? Por suerte no me veo como un desgraciado porque sé que puede que ahora no le vea sentido a la vida pero tengo un futuro por delante.

"lleva una vida en la cual ocupe la mayor parte de las energías la satisfacción de las necesidades físicas elementales" esto puede ser un problema cuando esas necesidades como las llama Russell no te satisfacen.

Un abrazo y gracias por tus reflexiones.

P.D. ¿Conoces a Viktor Frankl y la logoterapia? ¿Qué te parece? Más allá de eso las ganas de vivir de ese hombre tuvieron que ser enormes.

Peace-for-ever ha dit...

Chiqui: No sé, creo que no es exactamente lo mismo. Por ejemplo en la Wikipedia dice: Tradicionalmente se ve al bohemio como un artista de apariencia despreocupada, poco cuidada, en contraposición a la fijación de gran parte de la sociedad por la ostentación estética y material, aspectos estos que el bohemio suele considerar superfluos y de menor o de muy poca relevancia. Asimismo, la ocupación de la bohemia tiende a decantarse hacia el mundo de las ideas, el conocimiento, la creación artística, el enriquecimiento intelectual, el interés por otras realidades o manifestaciones culturales. Es decir, que el "bohemio" valora ciertas cosas, cierto aspectos de la vida y puede sentirse feliz en ella.
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robo-javi: No sé muy bien qué decirte, querer ser feliz o luchar por ser feliz, no significa serlo. Pero quien cree que la desgracia es el estado natural de la humanidad se está negando el poder llegar a serlo, y me parece que ese no es tu caso, aunque te falte encontrar un sentido a tu vida.

No conocía la logoterapia ni tenía noticia de Viktor Frankl, que me ha parecido un hombre admirable. Me he mirado el artículo de la Wikipedia y me he hecho un poco a la idea, en principio me parce un planteo interesante aunque me gustaría ver lo que dicen de él los que lo critican para tener un panorama más completo. La idea del vacío existencial de Frankl me parece que se aproxima a la que propone Bertrand Russell i que es la base de este post.

Me perece que lo que propone Jorge Bucay en su libro Camino de la felicidad que comento en mi post La felicidad que publiqué en Apoyo LGBT se aproxima a esa idea de Frankl sobre la necesidad de hallar el sentido de tu vida.
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Muchas gracias por haberos pasado y muy especialmente por comentar.

Un abrazo.

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